La Huella SonoraNoticiasNoticia ampliada

22 Julio 2017

Santiago Auserón para gourmets

Santiago Auserón

Si algo quedó claro, a juzgar por las largas filas que aguardaban un asiento en el auditorio Pilar García Peña el pasado viernes 21 de julio, es que existe demanda en los distritos de la periferia madrileña para una propuesta cultural popular y accesible para todos, sin importar la edad, situación económica o condición física. Los artífices de la programación de Los Veranos de la Villa 2017 han realizado una lectura acertada en este sentido.

Con un retraso de apenas 15 minutos -justificado por megafonía ante el aluvión de público- arrancó una velada que no dejó a nadie indiferente, menos aún a quienes conocen y aprecian la trayectoria vital del artista maño afincado en Madrid desde los tiempos de ‘la movida madrileña’.

Un repertorio que difirió ligeramente del que ya realizara con ocasión de las fiestas de San Isidro 2016 -en las que además ejerciera como pregonero de la ciudad-, pero en el que repitió formato con el respaldo de la Banda Sinfónica Municipal de Madrid -o BSMM, como se dirigió a ella en tono de broma- dirigida con pulso firme y cuidados arreglos por Rafael Sanz-Espert.

Una versión prácticamente irreconocible de ‘Río negro’ sirvió como apertura a un primer bloque en el que predominaron canciones del álbum al que da nombre. Así, sonaron la nana ‘Duerme zagal’, ‘Pies en el barro’, ‘Reina zulú’ o ‘El mirlo del pruno’, temas más desconocidos para el público más generalista por pertenecer a la trayectoria más reciente del doctor en filosofía.

“EL INTRUSO” AUSERÓN

Un segundo bloque de su actuación, ya con la banda perfectamente engrasada -encomiable trabajo el suyo para armar de la nada un cancionero popular como el de Santiago o, como han hecho en ocasiones precedentes, con artistas como Amaral, Martirio o Sole Giménez de Presuntos Implicados, entre otros- y un Santiago Auserón que se reconoció afortunado por poder disfrutar “como intruso” (sic) sobre el escenario, encararon canciones de toda su trayectoria en solitario.

La profundidad de ‘No más lágrimas’, un muy remozado ‘Obstinado en mi error’ -que Santiago decidió rebautizar jocosamente como ‘Obstinato nel mio errore’ por aquello de la distinción que otorga interpretarlo con una orquesta que le hizo virar hasta semejarse al cinéfilo ‘Moon river’ del compositor Henry Mancini- o ‘La fonda de dolores’, registrada en Cuba a ritmo de son al comienzo de su trayectoria en solitario 22 años atrás, fueron alguna de las piezas que escogió para este segundo tramo de su actuación.

RECORDANDO A RADIO FUTURA

Y, como era de esperar, fueron las canciones recuperadas de su periodo como compositor y principal figura visible de Radio Futura, las que recibieron una respuesta más acogedora y entusiasta por parte del público asistente, quizá alguno también presente en idéntico auditorio en aquella gira de despedida de la banda en 1992 o en aquel histórico concierto en el campo de fútbol del barrio.

La sublime ‘Annabel Lee’, último poema que dejara escrito el escritor romántico norteamericano Edgar Allan Poe y que Santiago arreglara en 1987 sobre una composición musical de su hermano y actual vecino de Hortaleza Luis Auserón, ‘La negra flor’ -despojada de buena parte de su lírica y alejada de la pulsión reggae que tuvo en origen- o ‘El canto del gallo’, que Santiago eligió como inesperado colofón de su actuación, alternaron con composiciones más actuales como ‘El desterrado’ -de su reciente álbum El viaje, un bonito guiño a aquellos a los que la coyuntura económica ha enviado lejos en busca de un porvenir más próspero- o ‘La mala fama’.

Un menú diverso, con una amplia amalgama de sabores que paladear y en la que, pese al procesamiento que requerían buena parte de las canciones, no creo que nadie se viera en la tesitura de regurgitar.

Crónica de Jaime Bajo para el periódico de Hortaleza